Por si alguien no lo notó, creé este blog pensando en que podía ser una suerte de autoayuda. ¿Justicia divina por las innumerables veces en que me burlé de ella? Quizás, pero no lo creo. Todos necesitamos ayuda en algún momento, y no siempre estará allí alguien que nos pueda asistir.
Ejemplo cercano: hace menos de una semana, fui a nadar con mi hermana a un río que me jactaba de conocer al revés y al derecho. Había llovido hace pocos días, el torrente era fuerte y el agua mucho más fría de lo habitual. Resumen, ella sólo mojó sus pies, pero yo quise avanzar un poco más, resbalé y me deslicé por una roca directo al hilo de la corriente. Me arrastró unos cien metros antes de que pudiera zafarme de ella y nadar de vuelta a la orilla, cien metros más atrás. Mi hermana se río de mi y dijo: nadaste con tanto garbo que jamás pensé que estabas en problemas.
Una traicionera característica de la autoayuda es el disimulo. Autoayudarse implica que no es necesario que alguien sepa que necesitas ayuda, a no ser que sea muy muy evidente que la necesitas, o que te la ofrezcan y la rechaces por orgullo. Como sea, la comunicación pareciera ser un escollo a la hora de escoger autoayudarse.
Pero contestando la pregunta que nos convoca "¿qué tiene de egocéntrica la autoayuda?" La pregunta en sí parece un poco tonta. La respuesta parece ser que si es autoayuda (ayudarse a sí mismo), y está centrada en sí misma (definición aceptable de "egocéntrica") entonces no hay más vuelta que darle, es prácticamente redundante.
Pero, disculpando lo latero, creo necesario hilar un poco más fino.
Autoayuda es ayudarse a sí mismo. Este "sí mismo" involucra algo integral, un ser. Uno no ayuda sólo a su mente. Siempre va de la mano con el cuerpo y el espíritu. ¿O no?
Y si consideramos que el ego se remite casi exclusivamente a lo que llamamos "mente", entonces la autoayuda tiene sólo un poco de egocéntrica, y es más, deja atrás ese adjetivo tan poco decorativo y pasa más bien a definir la posibilidad de un crecimiento integral, y que puede incluso trascender el ser.
Y volvemos al inicio. Si trascendemos el ser tal vez la autoayuda no se trata de ayudarse "por sí sólo", sino de conectarse por sí solo, comunicarse con el ser interno, y conectarse también con todo(s) lo(s) que nos rodea.
Tal vez la autoayuda es sólo un cambio de percepción con lo que nos rodea, y un cambio de actitud con nosotros mismos, de sentirnos capaces de ser felices, sin más elementos que un ser, pero habilitados para sintonizar con muchas frecuencias. Al parecer ahí se resuelve espléndidamente aquel asunto inicial de la comunicación.
Mucho se ha especulado sobre cómo lograr, por la autoayuda, un crecimiento integral como el descrito. Se habla de cierta experiencia trascendente en la vida: experiencia límite con la muerte, pérdida de un ser querido... hay gente que utiliza la vida entera buscando experiencias límites que le hagan despertar o mantener esa percepción y esa actitud de estar realmente vivo.
Ignoro cuál, si que es que existe, sea la receta. Es por eso que estoy frente a estas líneas, divagando con mi mente y evocando fuertes emociones pese a lo poco emotivas y sesudas que puedan parecer mis palabras.
Creo que quedó más o menos claro qué es la autoayuda para mí, y si no lo es tanto me escudo en mi editorial: prometí inconsistencias y enmarañamientos.
Me propuse no escribir muy largo porque valoro el tiempo y la economía de palabras. Aquí ya hubo despilfarro.
Saludos y hasta la próxima.
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