martes, 1 de enero de 2013

Editorial


La mirada estrabiada nace de un simple pero permanente cuestionamiento existencial, derivado de la también permanente incomodidad de mi existencia en este mundo.

¿Por qué siempre siento que estoy fuera de lugar? ¿Será mi ligero estrabismo el que me mantiene fuera de foco? ¿Dónde está el foco?

"Mirada estrabiada", un bobo juego de palabras, sí, pero meritorio si consideramos la temperatura al borde de la sublimación con la que se procesan estas líneas.

Mi mente (que por infortunio siempre está del lado del ego) me hace creer que, si el mundo está tan mal, tal vez no estar alineada con él no sea tan malo, y que, llevando mi existencia hacia otros rumbos menos convencionales, tal vez pueda lograr revertir alguna malsanidad de éste... incluso la propia.

Esta será la aventura del descubrimiento de aquellos rumbos, que espero se vayan develando acá. Una mirada que aseguro diferente, a veces inconsistente, incongruente y enmarañada, que está muy lejos de las bondades kantianas de la razón, la que, por lo demás, es innecesaria para la empresa que se busca emprender.

Será una lucha contra el ego, enemigo silencioso y mortal, y una búsqueda de conciliación con el ser, desde una mirada que yo misma re-inventé (con la convicción de que el intento por reproducir tantas verdades ajenas y geniales me ha vuelto más mensa de lo que me gustaría ser). No devanaré mis sesos conceptualizando las palabras que acabo de emplear (por cierto muy, muy complejas, já).

Estas líneas se escriben al tiempo que muevo los dedos :D

Buena onda para todos y que vivan, vivan y vivan.

Hasta la próxima... y feliz año.